martes, 2 de marzo de 2010

C'est la vie

8 a.m.
Abres los ojos, tu primer pensamiento es ella.
No existe un orden especifico… su mirada, su sonrisa, su figura, aquella tarde que pasaron juntos… no importa, sólo es ella.

Acompaña cada uno de tus pasos a donde quiera que vas, te brinda la extraña sensación de ser seguido, sin embargo no te incomoda, al contrario, te da un curioso sentimiento  de tranquilidad.

Faltan 3 horas para verla, ya estas nervioso, tu cerebro comienza a maquilar incontables escenarios que en el fondo, bien sabes, no se materializaran, sin embargo son la válvula de escape de tus más profundos deseos.

Mariposas en el estómago.
Esos bichos metafóricos se multiplican de manera exponencial, azotando con fuerza en las paredes de tu abdomen, causando incontables espasmos musculares que te hacen aminorar la marcha, hacen trastabillar tu paso… tu sangre recorre el cuerpo varias veces más aprisa de lo normal, percibes verla a lo lejos.

Su figura es inconfundible, tienes la capacidad de distinguirla entre una marea de personas pues sólo ella posee ese conjunto perfecto de atributos que son capaces de alterar cada uno de tus sentidos de semejante manera.
Y una vez que está frente a ti, todo lo demás pierde importancia, el volumen de tu entorno baja hasta nivel cero y el foco de tu atención solo puede dirigirse hacia lo bien que te hace sentir su presencia… ya no hay cansancio, ya no hay más miedo, no más problemas, ahora tu cerebro solo se concentra en procesar su bella imagen y las letras que componen su nombre.

La despides con un beso en la mejilla y apenas se aleja comienzas a sentir un vació de nueva cuenta. Su imagen real es remplazada poco a poco por su contraparte imaginaria y el proceso de recordar vuelve a comenzar.

Pones tu cabeza en la almohada y antes de que el sueño te alcance, eres arrullado por cada uno de los recuerdos que junto con ella has logrado conformar.
El saber todo lo que creces cuando estas a su lado te dibuja una sonrisa en el rostro, cierras los ojos, quizá sueñes con ella, quizá no… de todos modos, mañana el proceso volverá a repetirse.

Eso, señoras y señores… es estar enamorado.

2 comentarios:

  1. El amor es un useño del que no quisiera despertar nunca! A esa cocnclusión llegué el pasado fin de semana!

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  2. nadie mencionó aqui la palabra amor.

    Amar y estar enamorado son calles disimiles que en algún momento pueden llegar a encontrarse.

    Yo a veces quisiera despertar

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