domingo, 28 de marzo de 2010

From the core to the crust

Cierta canción de los Beatles dice lo siguiente:
"Al final,  el amor que recibes es igual al amor que das"... en mi opinión, eso es pura MIERDA... ¿Por qué? porque la vida no es justa, la vida humana no ha sido diseñada para ser justa, a veces uno sufre marejadas de mierda sin razón aparente y de igual forma aquellos que no lo merecen, viven en la opulencia.
Quizá creer en la retribución divina, la acción del karma, nos lleve a un lugar de serenidad mental, sin embargo nada de eso existe, al menos no a un nivel donde un equilibrio constante sea logrado... son simples coincidencias.

Bajo esta óptica uno podría encontrarse sumergido fácilmente en el océano del pesimismo, pero, antes de ello, uno debe considerar un factor más... UNO MISMO.
Por qué hacer cosas esperando una retribución por terceros, reales o irreales? porque esperar que nuestras acciones generen consecuencias similares cuando estas están supeditadas al movimiento de un mundo tan errático y caótico que por más analistas que seamos, nos es imposible predecir el curso de la marea del tiempo.
Habemos algunos que gozamos la dicha de estar rodeados de personas que reconocen o condenan el curso de nuestras acciones, pero, a final de cuentas, somos individuos, al final, eres tú y nadie más, y aunque esto suene anti humano (por la conocida lógica de la naturaleza social de nuestra especie) tiende a ser el más simplista de los escenarios... cuando tu estas bien contigo mismo, cuando logras estar convencido que tu forma de actuar ha sido bajo el margen de tus propias convicciones, es entonces cuando el miedo, la frustración, el dolor, la duda, comienzan a desaparecer... no estoy hablando de un proceso inmediato, como todo en esta vida es consecuencia de fuertes procesos con mucho trabajo de por medio... pero eso y sólo eso será lo que nos brinde bienestar con nosotros mismos... y una vez que lo hayamos logrado, podremos estar en paz con el resto del mundo...

Quizá la frase debería ir así: "Al final el amor que recibes es el que te tienes para ti mismo"

First the inner... then the outside. Al menos esa es mi forma de pensar

martes, 2 de marzo de 2010

C'est la vie

8 a.m.
Abres los ojos, tu primer pensamiento es ella.
No existe un orden especifico… su mirada, su sonrisa, su figura, aquella tarde que pasaron juntos… no importa, sólo es ella.

Acompaña cada uno de tus pasos a donde quiera que vas, te brinda la extraña sensación de ser seguido, sin embargo no te incomoda, al contrario, te da un curioso sentimiento  de tranquilidad.

Faltan 3 horas para verla, ya estas nervioso, tu cerebro comienza a maquilar incontables escenarios que en el fondo, bien sabes, no se materializaran, sin embargo son la válvula de escape de tus más profundos deseos.

Mariposas en el estómago.
Esos bichos metafóricos se multiplican de manera exponencial, azotando con fuerza en las paredes de tu abdomen, causando incontables espasmos musculares que te hacen aminorar la marcha, hacen trastabillar tu paso… tu sangre recorre el cuerpo varias veces más aprisa de lo normal, percibes verla a lo lejos.

Su figura es inconfundible, tienes la capacidad de distinguirla entre una marea de personas pues sólo ella posee ese conjunto perfecto de atributos que son capaces de alterar cada uno de tus sentidos de semejante manera.
Y una vez que está frente a ti, todo lo demás pierde importancia, el volumen de tu entorno baja hasta nivel cero y el foco de tu atención solo puede dirigirse hacia lo bien que te hace sentir su presencia… ya no hay cansancio, ya no hay más miedo, no más problemas, ahora tu cerebro solo se concentra en procesar su bella imagen y las letras que componen su nombre.

La despides con un beso en la mejilla y apenas se aleja comienzas a sentir un vació de nueva cuenta. Su imagen real es remplazada poco a poco por su contraparte imaginaria y el proceso de recordar vuelve a comenzar.

Pones tu cabeza en la almohada y antes de que el sueño te alcance, eres arrullado por cada uno de los recuerdos que junto con ella has logrado conformar.
El saber todo lo que creces cuando estas a su lado te dibuja una sonrisa en el rostro, cierras los ojos, quizá sueñes con ella, quizá no… de todos modos, mañana el proceso volverá a repetirse.

Eso, señoras y señores… es estar enamorado.