lunes, 27 de julio de 2009

La mejor historia jamás contada


No sé exactamente cómo fue el principio de esta historia… las imágenes borrosas empiezan a aclararse hasta cierto punto donde puedo comenzar a recordar.

¿Era un lunes acaso? No tengo noción de la temporalidad, pareciera que viví en un plano donde tiempo y espacio dejaron de existir.

Sentado en mi butaca, en el auditorio del colegio esperaba… esperaba algo, no recuerdo lo que era. Súbitamente un brazo acercó un micrófono hacia mi y me pidió que diera a los demás presentes una breve charla sobre lo que para mí significaba ser estudiante. No entendí del todo el porque de tan súbita elección, pero aun así tome el micrófono y, tras unos segundos de reflexión, empece a articular mi propio y personal discurso sobre lo que era ser estudiante.

El tiempo corría, mis palabras inundaban el lugar con un eco que rebotaba en las paredes del amplio recinto. Algunas miradas distraídas, algunos oídos apáticos se rehusaban a escuchar mi inspirado discurso, pero entendí que eso era normal y que no debería alterarme por ello.

Después de algunos minutos de inspirada oratoria, pude terminar con una frase audaz mi espontáneo discurso el cual fue premiado con algunos aplausos al momento que dejé el micrófono para finalizar mi participación. Con gran alegría comencé a subir las escaleras del espacioso auditorio cuando repentinamente me topé con una persona muy especial, ese diamante en bruto que muchos suelen llegarse a encontrar en su vida. El objeto de mi afecto se acercó para darme un agradable y amistoso saludo y a su vez una felicitación por mi recién participación. Nuestra amistosa plática fue interrumpida súbitamente por alguien… ese extraño conocido del que oyeron hablar en mi peor historia jamás contada.

Mi hermoso diamante se separó de mi para ira a saludar a aquel fulano sin dar la menor importancia a mi presencia y a la increíble interrupción.

Un tanto frustrado, decidí dar media vuelta y así continuar mi camino fuera del auditorio, acompañado por mi resignación y por mi tristeza.

Segundos después de cruzar el patio de mi recinto escolar, volvió a aparecer frente a mi esa mujer hermosa que tanto alegra mi corazón.

Sin decir palabra alguna se acercó y me dio un abrazo cálido, tierno, hermoso. Acto seguido acercó su boca a mi oído para susurrar las palabras que cambiaron mi día por completo: “Perdón por lo sucedido, quiero estar contigo y eso es lo que importa”. Mi cuerpo abandonó este mundo terrenal para adentrarse en ese maravilloso lugar al que llamamos paraíso. Repentinamente me encontraba por encima de cualquier mortal y comencé a percibir esas pequeñas gotas de la dicha eterna que nosotros los humanos llamamos felicidad… felicidad infinita, felicidad que me elevó por encima de la tierra y me hizo darme cuenta que ese momento hacía que mi entera existencia valiera la pena.

Mis ojos se abrieron estrepitosamente y la imagen de mi hermoso diamante, mi hermosa mujer, desapareció de mi lado… fue entonces cuando comprendí que la mejor historia jamás contada había sido solamente un sueño.

Agradecí al cielo el que me dejara tener semejante experiencia… segundos después percibí el sabor a bilis producido por el coraje que me invadía al entender que todo había sido una ilusión.

No puedo esperar… ya quiero que llegue el momento de volver a dormir y quizá… quizá vuelva a cruzar las puertas del paraíso de la mano de esa mujer a la que tanto amo…

Sigo esperando… sigo esperando… pero sigo sin poder dormir.


Esto fue un texto que escribí hace algun tiempo para mi clase de "redacción"... tenia muy poco de que haber experimentado un suceso que, en particular, creó una ruptura en mi linea temporal, al punto de dividirla marcadamente en un "antes de, después de"...

Eso si, lo que acaban de leer, en la linea de lo posible, fue 100% cierto... al parecer el mundo de lo onírico suele confabular para hacernos pasar ratos dulces y amargos por igual.


saludos gente



p.d. si, la redacción está de la chingada, no me importa, fue hace ya un largo tiempo

4 comentarios:

  1. tsssss.... yo he estado ahi. Varias veces y tambien tenga imágenes vívidas de la experiencia. Si conozco ese sentimiento de decir...chale...porque fue un sueño. Lo chingon de los sueños es que se sienten muy reales.
    Me latio este post.

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  2. A mi también me latió bastante. Les comparto brevemente mi última experiencia onirica. El día después de que terminé con ya-saben-quien soñé que me despertaba y decía: Chale! fue un pinche mal sueño. Entonces caminaba del cuarto de mi hermana al mi cuarto a despertar a la chica en cuestión pues ya era hora de desayunar. Habrán de saber que cuando ella pasaba la noche en mi casa, mi madre me hacía dormir en la habitación de mi hna. y P. en la mía, por lo cual era totalmente factible. Cuando estiraba la mano para moverle el hombro, centimetros antes de tocarla, me desperté ahora si en serio. Fue triste.

    En fin, escribes bien cchido munguia.

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  3. si, al punto de remover todo ese lodasal que se acumuló y ha quedado casi petrificado dentro de mi.
    hace unos días hablabla de ello con un amigo, de como los sueños hacen que te ilusiones de nuevo o se completa eso que tanto deseas con una persona especial. yo en lo personal prefiero las pesadillas, al menos hay zombies que me persiguen o extraños mutantes de los cuales tengo que escapar, jejeje.
    y estoy de acuerdo con mike: escribes chingon.

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  4. muchas gracias a todos y que bueno que les haya gustado. La neta, el transfondo de esas palabras fue una experiencia muy fuerte para mi, como lo mencióne aqui arriba, al punto de dividir muy marcadamente mi plano existencial.
    Sin embargo, el ejercició de expresarlo ya sea escrito, oral o por medio del dibujo ha sido un proceso bastante... liberador, so to speak.

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